Emilio Arnao<BR>El dia en que conocí a la Rochefoucauld

Borges y la mentira cultural

Escrito por emilioarnao 14-10-2008 en General. Comentarios (0)

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Jorges Luis Borges tenía un pequeño problema (además de la ceguedad) y era que mentía en relación a los mitos culturales, es decir, se inventaba la historia contemporánea y la no contemporánea; sin embargo, nadie puede negar que fue un tremendo escritor, un exuberante intelectual. Acabo de leer "Otras inquisiciones" y es patológica su dicción de sabíduría, como también me acabo de leer "el informe de Brodie" y es bárbara la facilidad que tenía para la formación de los cuentos. Pero vayamos a donde quería ir y es a su fervor cultural. Borges fue un hombre cargado de cultura, como tantos otros intelectuales, lógico, fue todo un siglo XVIII introducido en una gavilla, pero eran aquéllas otras épocas, años 50, quizá 60, etc. Hoy en día la intelectualidad no existe, el pueblo ya no lee y el hombre culto también ha dejado de leer para hacer florituras con las páginas webs. El hombre culto de hoy en día se refugia en los periódicos y ya por eso rememora su intelectualidad, pero para ser intelectual hay que entrar en un combate consigo mismo y con la sociedad que hoy no sucede. Borges, por ejemplo, esto no lo soportaría, ni Voltaire, ni siquiera Diderot, quienes marcaron el camino a seguir para que se diera el debate propio entre el individuo y la cultura.

Por otro lado está la sociedad en general, el pueblo llano. Aquí ya sí que entramos de lleno en los infiernos, pues a un cerdo le ponemos la pierna de otro cerdo. El pueblo no es que no lea sino es que no sabe leer, porque los best sellers enseñan a desmitificar el rito de la lectura, es decir, que sirven no para ilustrar sino para vaciar las entrañas, para desmontar el coco, que ya de por sí está vacío. Tomando una frase de un pardillo que iba de crítico literario en unas conferencias pésimas a las que pude asistir, diremos que, efectivamente, "todo para el pueblo, pero sin el pueblo", porque éste no llega, no tiene medios intelectuales para mandar, para organizar, para verificar, para pensar convenientemente, y todo porque no lee, porque no se forma intelectualmente, porque prefiere el fútbol y los programillas esos de la televisión y el cubata del bar antes que leer a Boileau, que ya sabemos todos que es un coñazo, pero hay que leerlo para saber de donde viene la poesía moderna. Falta sensibilidad, por eso la gente se insulta en los automóviles. Falta solidaridad, por eso somos tan egoístas. Falta amor, por eso entre nosotros desaparecemos. Todo esto, no lo neguemos, lo da la cultura y la cultura es ese miedo que daba la presencia de Prometeo. Estamos perdidos en el mar de los Sargazos.

 

 

http://emilioarnao.blogspot.es/img/audio.gif Jorge Luis Borges recitando sus poemas

Historias de cronopios y famas

Escrito por emilioarnao 13-10-2008 en General. Comentarios (0)

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Empiezo este diario, como se empieza una navegación interior, aludiendo a Cortázar, pues es de plena actualidad que sus historias de cronopios y famas están hoy por hoy confundidas en las costumbres de la gente. Hay famas que bailan catala y esperanzas que van de buenos, es el anonimato de la bonhomía, de la virtud, del arte, de la alegría. Hay famas que lanzan disparos de espuma y no hieren sino que aman y nadie se molesta cuando dicen palabras oscuras, porque llevan la blancura en sus manos y en sus diosecillos de dentrífico azul. Existe buena gente por el mundo, por qué lo vamos a dudar, como las esperanzas de Cortázar, pero, ante todo, y contaminando el mar de los mercados, sufrimos a los cronopios, que "no quieren tener hijos" y que son el símbolo de la vanidad, de la corrupción, de la imprecación, de todos los malos consejos que desalojan el mundo de muebles y de dientes, porque no dejan un euro suelto ni en una iglesia. Cronopio de leche agria, cronopio de pianos desafinados, cronopio de naves hundidas, cronopios de tumbas habitadas; en definitiva vivir esta vida es estar a la sazón pendiente de las pendencias de los cronopios y no dejar de estar jodidos por ellas. Jamás te acerques a un cronopio cuando sale a trabajar.

 

http://emilioarnao.blogspot.es/img/audio.gif Cuento de Cortázar