Emilio Arnao<BR>El dia en que conocí a la Rochefoucauld

Nueva novela

Escrito por emilioarnao 16-05-2012 en General. Comentarios (0)


Ayer empecé a escribir una nueva novela, a la que yo llamo "novela heterodoxa", y que lleva por título "El odio". Mientras escribo otros dos libros -un ensayo y una obra de teatro sobre Lorca- no he podido aguantar más el impulso que me nace cuando continuo leyendo a Cortázar, por lo que me he puesto a narrar una historia sin historia, sino la culminación del hombre en un mundo ya derrotado. No se trata de una novela realista -en su realismo de expresión, odio a Galdós y a Balzac-, sino una mezcla de géneros literarios, pues en ella aparecerán páginas que son fragmentos de teatro, elementos metafóricos a través del poema, periodismo, ensayo, etc. Una vez, hablando con Umbral -de esto hace ya mucho tiempo- me dijo que la novela moderna llegaría cuando se mezclaran los géneros literarios. Eso lo hice ya en mi "Libro Blanco" y parece que gustó. No quiero repetirme, sino abordar las cosas de un modo completamente diferente. No sé si podré seguir escribiendo tres libros a la vez, pero yo escribo mientras vivo o vivo mientras escribo. No sé ser cocinero ni funcionario de Correos. Ahí envío el principio de este libro. Ustedes juzgarán:

 

EL HOMBRE HA MUERTO

 

 

     Ya lo decía Foucault: “El hombre ha muerto”, en una posmodernidad de un existencialismo lúcido –tal vez como la lucidez del océano Pacífico-. El hombre ha dejado de creer en el hombre que es, desde sus viajes en aeropuertos invisibles, las calles que visita como un Sísifo con la piedra aspirando llegar a la cima, el cansancio con que vuelve del trabajo –aunque esté empleado en una compañía de Correos-, la búsqueda de un amor en el que no cree –ha dejado inevitablemente los sonetos petrarquistas-, el tiempo que ya no es tiempo, sino la velocidad de un regreso hacia ninguna parte, el coche que se compra cada dos años, la muerte que le viene en una vida que está muerta, la belleza que expulsa como si fuera el delito de su grito, como se expulsan a los niños terribles de los colegios privados. Eso creo. Hay una defunción perenne que va desde las zapatillas Nike hasta los bebedores de whisky. Llega el mediodía. La luz ilumina las ropas, algo que no es creíble, la enfermera aplica una prótesis a un caballo herido. ¿Quién tiene la culpa? A veces es necesario morir de amor que acudir a los campos de fútbol.

 

Dos libros a la vez

Escrito por emilioarnao 09-05-2012 en General. Comentarios (0)

Como hace unos meses, después de escribir dos libros a la vez, como mi speed por la escritura no tiene límites y es lo único que me produce un cierto nerviosismo estético, en estos momentos continúo llenando de leche a dos textos a los que dedico todo el día con la única pausa de los cigarrillos en el balcón y dos frutas para el momento de la alimentación. En estos instantes todo lo convoca Lorca, pues estoy incurriendo en un ensayo literario -"Lorca. Entre la muerte y Nueva York"- y una obra de teatro sobre Federico. Dos Lorcas a la vez. Pasar de la narratividad lírica del ensayo, donde proceso todo el mundo poético y teatral del que acabó asesinado en Víznar, a la forma del dialogismo y las acotaciones aprendidas de Valle-Inclán, Arrabal, Alberti y del mismo Lorca no me supone una castración de los diferentes estilos empleados. En el fondo, el ensayismo y el teatro tienen en común el uso de la palabra para explicar un mundo. Lorca fue un maldito que venía derivado de su romanticismo y de un existencialismo que leyó en Kierkegaard. El asesinato del autor de "Poeta en Nueva York" me lleva a explicarlo desde el drama histórico, con los personajes reales que estuvieron presentes en aquellos inicios de una guerra civil. El teatro -que ya había usado en libros anteriores- me divierte y me apasiona, pues es el lirismo hermenéutico conducido por los personajes que aparecen, que son los que en realidad escriben la obra. Teatralmente yo sólo me dejo llevar y de ese modo voy incardinando los sucesos acaecidos como un ferrocarril que me arrolla. En dos meses creo que todo estará acabado y al día siguiente me pondré a escribir un ensayo sobre el Romanticismo, que forma tan parte de mí como la mulata de Baudelaire mientras daba forma a sus flores del mal. Mi mal está salvado, porque es precisamente la literatura la que me cura de las heridas que he padecido en tiempos de guerra. Mi Grand Guerre ya sólo es una fruta mordida devuelta al campo.

Lectura literaria

Escrito por emilioarnao 06-05-2012 en General. Comentarios (0)

El jueves día 10 de mayo, a las 20 horas, en la librería Jaume de Montsó, en Los Geranios, leeré un resumen de toda mi obra literaria publicada hasta hoy -poesía, novela, ensayo, periodismo-. Creo que es una buena oportunidad -nunca lo había hecho- para navegar ante los que vengan por mi propio estilo expresivo. Se venderán los libros a un precio más bien irrisorio. Se trata de dar a conocer, en la medida que eso me sea posible, de todo un proceso creativo que se inició ya hace muchos años, desde mi primer libro de poemas publicado en 1991 y que fue el que más alegría me dio, pues el primer libro es como una caja de juguetes en el que se precisa el momento literario en que por fin te crees poeta -aunque posiblemente no lo seas-. Mis versos, mis fragmentos de ensayos, mis ratos de novelismo surgirán como un deseo deseante que tengo ganas de culminar, pues la lectura ante un público es como un ferrocarril en directo del cual te subes o bajas, sin esperar reacción, pues el público, como decía Lorca, es un teatro al aire libre y de él depende que la literatura se haga pastel o piedra, merienda o noche. Intentaré poner lo mejor de mí mismo para sencillamente indultar mi creatividad, que tan feliz me hace mientras la escribo; de ese modo surgirán los versos como peldaños de escaleras por las que subes sin intentar caerte. Vendrán amigos o enemigos, me da lo mismo, ya me he habituado a pensar que la literatura, como la política o la esgrima, tiene lectores tan distintos que se forjan o en la luz o en los agujeros del abismo. Lo importante es escribir sin respetar las críticas, las cuales suelen venir de la impotencia o del escritor frustrado. Yo sigo a lo mío, como un esperpento valleinclanesco, sin que afecte a mi estado de ánimo los desagravios o la incultura. Para mí el jueves significará una representación de mi propio mundo, acertado o equivocado, no lo sè, de lo que estoy seguro es que la escritura es un identificación consigo mismo, una catarsis para escapar de las trampas que te imponen los hombres. Escribir es vivir y eso es lo único que me importa. Hay gente que sigue pensando que la literatura sólo debe ser un jardín alegre donde romper la risa, el entretenimiento, la diversión, la fiesta del chivo. Como Sábato sigo pensando que el acto de la expresión -principal conceptualidad de un autor- sólo reside en el conocimiento del hombre y en su conducta abriéndose como un proceso de ansias de plenitud. Yo el jueves intentaré leer de pie, para que mi cuerpo sea la metáfora de lo vivo.

Dos libros a la vez

Escrito por emilioarnao 17-03-2012 en General. Comentarios (0)

Por culpa del invierno, monstruoso y de una belleza convulsa que me desata los mecanismos interiores, estoy escribiendo dos libros a la vez. Uno: una novela lírica a la que titulo "Los espejos occidentales", un proceso lírico donde narro la historia de mis generaciones y a la cual ya estoy llegando casi al final, aún me queda lo más terrible o quien sabe si lo más bello. Otro: un ensayo crítico sobre Federico García Lorca, al que titulo "Lorca. Entre la muerte y Nueva York". Las circunstancias han sido así venidas, pues llevaba meses documentándome sobre el gran poeta granadino y ya no he podido más. Necesitaba ponerme a escribir los primeros capítulos, que tenía ya bien estudiados. El primero titula: "El duende y el irracionalismo andaluz", donde realizo la confirmación de que ya en las primeras obras de Lorca, por ejemplo, en su primer libro, publicado cuando sólo tenía veinte años, "Impresiones y Paisajes", ya aparece lo duendístico como revelación de las razas malditas andaluzas. Dice: "Hay que interpretar siempre escanciando nuestra alma sobre cosas viendo un algo espiritual donde no existe". Eso es duende, que luego refulgirá con más agonía en "Poemas del cante jondo" o en el "Romancero Gitano". El hecho de escribir dos libros largos y gordos a la vez -teniendo que cambiar constantemente de registro literario, pues en uno asoma lo poético y en el otro el modelo ensayístico- me domicilia de energía y de una profunda creatividad que me abre los costados y me cierra las ventanas de mi habitación. Estoy, eso creo, en una profunda crisis de animación literaria y ese hecho personaliza todos los muebles que toco con mis manos y todo el amor que penetra con palabras el universo atlético y global que me induce a pensar que esta vida está hecha para no perder ni un solo instante en comprar botellas de whisky en los hipermercados.

Las galeradas de mi último libro de poemas

Escrito por emilioarnao 15-03-2012 en General. Comentarios (0)

Acabo de corregir las galeradas de mi último libro de poemas, que saldrá publicado el 23 de abril, día del libro. Cuando uno se enfrenta a la corrección de lo que ya hizo, se encuentra con el dilema de no contemporaneizar con la obra realizada, pues le queda distante y se crea como una abyecta aversión por lo que creó. No me gusta releerme, creo que la literatura, en este caso la poesía, es el instante preciso en que sale la metáfora, ese momento de dicha absoluta en que vas profundizando un proyecto en el que las palabras, como una electricidad de Volta, se envuelven en el ego como un trayecto de ida, pero nunca de vuelta. A partir de ahí, lo creado deja de pertenecerte y se esfuma por las tierras húmedas de lo invisible. Es cuestión del lector, entonces, poner las cosas en su sitio, dotarlas de vida y de colores infinitos. Yo escribo para mí y para mis propias satisfacciones interiores. He tardado más en corregir que en escribir el libro, que lo realicé en dos días, en una mina de pianos que me llevaban hacia el amor que por entonces transcurría. Amor y desamor, cuantakilómetros de las andanzas de un poeta que se siente vivo como una palabra que no lo deja huir de su asiento de trabajo. La poesía tiene eso, que te transforma en el demiurgo constante y alocado que depende de la turbación y las emociones convulsas. Insisto, no me ha gustado nada corregir las pruebas de corrección. Ahora la suerte ya está echada. Paul Valéry era un gran poeta.